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Los encontramos por todo Madrid. Ya sea en la calle, en el tren, en el metro o en alguna terraza romántica… Hace unos meses un hombre tocaba un exótico instrumento originario de Ucrania en el centro de la ciudad. Hoy se sienta junto con otros compañeros formando un cuarteto, próximos a la entrada de El Corte Inglés de Preciados. La gente se aproxima, se detiene, forma un corro y aplaude cuando dan por finalizada una obra. Algunos dan dinero, otros no. Parece escasa propinilla, pero a lo largo del día puede llegarse a juntar una cantidad que al mes, acaba sacando del apuro a más de uno.

No todos los días son fructíferos, ni todas las mañanas hace calor. Es un trabajo sin contrato, pero sí con horario fijo. Los músicos callejeros tratan de distribuirse lo mejor posible para no pisarse unos a otros y perder toda oportunidad de ganar algo con su arte. Algunos nos cuentan que algún conocido ha tenido problemas con grupos violentos. Al parecer, la zona lo es todo. Puede suponer una diferencia diaria de hasta veinte euros o salvarse del abuso de bandas de carácter neonazi (ya seas de nacionalidad española o extranjera).

A pesar de todo, para los que han vivido largos y duros años de aprendizaje y sólo han encontrado su lugar en el INEM, es todo un consuelo ver como una niña sonríe al escuchar el viento manipulado a través de un fagot o el vibrar de sus cuerdas vocales para después acercarse y dejarle un agradecimiento de materializado.

Pasear por el centro de Madrid y entretenerte con los diversos shows es toda una actividad turística. Y el viajar en transporte público sin encontrarte con un guitarrista, un acordeonista o varios, incluso con un acróbata, ya sean aficionados o profesionales, hace que lo eches de menos. Y es que en Madrid este tipo de acompañamientos se han convertido en algo tan propio como el cocido.

No hace mucho volvieron a insistir en la existencia del ritual de la música en la vida del ser humano desde el paleolítico (en el año 2008 se descubrieron flautillas elaboradas por neandertales en el yacimiento alemán de Hohle Fels). Y no siempre se tiene porqué practicar en lugares cerrados  o detrás de una taquilla y por un precio previsto. Algunos artistas optan por regalarla en la calle, simplemente por la voluntad.

Y esto no es algo que suceda solamente en España. A lo largo de todo el mundo y desde épocas inmemorables los músicos han recorrido calles y ciudades con sus instrumentos a cuestas para conseguir algo de sustento. En todo el mundo podemos encontrar esta práctica. Aunque no todos los lugares la reciben de la misma forma. Por ejemplo, un punto fuerte en la ayuda a los músicos de la calle se lo está llevando México últimamente. Según los principales periódicos digitales del país, las asociaciones culturales de algunos municipios están ofreciendo salas de ensayo y de grabaciones gratuitas para jóvenes músicos callejeros, así como la posibilidad de registrar sus creaciones sin ningún tipo de coste durante el mes de Enero.

En Londres, se permite que los músicos toquen para los transeúntes, pero después de superar un examen del Ayuntamiento de la zona en la que vayan a desarrollar su labor.

En España, sin embargo, ya hemos recibido varios avisos de la elaboración de leyes para la prohibición o el control de la música en la calle. El comunicado que emitió la Comunidad de Madrid el pasado año aún no se ha materializado. Sin embargo, en Mallorca ya se han implantado algunas restricciones relacionadas con los horarios y la distribución del espacio; los músicos no podrán tocar en espacios con afectación a terceros instrumentos de alto nivel sonoro, en especial de percusión y algunos de viento como la trompeta. La estancia en un lugar fijo no podrá superar los treinta minutos y durante los cuales no se podrá duplicar el repertorio. Estos son algunas de las normas más relevantes y con mayor polémica. Para algunos supondrá una mejor relación entre los músicos y un mayor reparto de los beneficios. Para otros es sólo el principio de “una consecución de normas que acabará por mermar la actividad musical en la calle” añadía ofendida Débora. Una violinista universitaria que ameniza algunas mañanas los paseos en el intercambiador de Nuevos Ministerios. “No encuentro trabajo y necesito una ayudita para material de clase y para mis aficiones” “Cuando no tengo mucho jaleo suelo sustituir a un conocido mío, que también toca aquí el violín”

Fausto y Marcelo se encuentran algo preocupados por los avisos de las nuevas leyes. Se dedican a tocar entre las paradas del tren de Madrid. Según ellos “bueno, algunos se pueden molestar si llegas y tocas sin avisar en lo que era su turno” pero todo se puede hablar y normalmente parece que se coordinan para distribuir los días y las zonas sin problema. “Los guardias de seguridad son los que a veces te miran raro y te piden los papeles, no sé si nos obligarán a pagar una licencia a partir de ahora” “La gente que sube al tren te trata bien… o no te dice nada”.

Son diversas las asociaciones de músicos de la calle existentes y algunas instituciones deciden brindarles algo de ayuda o promoción, como por ejemplo El Círculo De Bellas Artes que desde  hace siete años realiza el Festival de las Noches Bárbaras en el día de la música, donde el escenario queda reservado para músicos pura y literalmente urbanos. Muchos de ellos venden sus discos durante su turno y algunos consiguen llevar sus proyectos a lo más alto. Como Clarence Behhek y Mermans François Viguié, que gracias a su versión de la conocida canción “Stand by me” con la colaboración de otros músicos callejeros, el respaldo del productor Mark Johnoson y un video de su actuación en el metro, consiguieron alcanzar los sesenta millones de visitas en YouTube. Ahora, su grupo “Playing For Change” destina el dinero recaudado a la construcción de escuelas musicales en países desfavorecidos. El pasado mes de Julio, el creador de este movimiento añadía para la cadena televisiva Antena3: “Sin fronteras, sin diferencias, la música es el contacto directo de dos personas, de dos corazones, tiene un tremendo poder”.

 

Royer Ridley, tocando “Stand by me” en las calles de Santa Mónica, Estados Unidos. Fue la principal inspiración para crear el movimiento Playing For Change.

 

 

Músicos callejeros en el centro de Madrid:

 

 

 

 

Leiza González

Fuentes:

Declaraciones músicos callejeros

http://www.publico.es/ciencias/234565/la-musica-empezo-hace-35-000-anos

http://www.circulobellasartes.com/ag_escenicas.php?ele=266

http://www.antena3.com/noticias/cultura/musica/exito-musicos-calle_2011070700140.html

http://playingforchange.com/

http://amuc.galeon.com

http://www.diariodemallorca.es/palma/2012/01/13/musicos-callejeros-podran-actuar-30-minutos-o-repetir-repertorio/735594.html

http://francisco-manga-maya.suite101.net/musicos-del-metro-de-londres-a5842

http://www.eluniversal.com.mx/nacion/192903.html

http://www.youtube.com

http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/699020.ofrecen-ayuda-a-los-musicos.html

 

El Sonido de la Calle

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